domingo, 17 de marzo de 2013

LAS VANGUARDIAS

Las vanguardias son una serie de movimientos artísticos de principios del siglo XX que buscaban innovación en la producción artística. 

El vanguardismo se manifiesta a través de varios movimientos que, desde planteamientos divergentes, abordan la renovación del arte o la pregunta por su función social, desplegando recursos que quiebren o distorsionen los sistemas más aceptables de representación o expresión artística, en teatro, pintura, literatura, cine, arquitectura o música, entre otros.



TIPOS DE VANGUARDIAS

Futurismo: El futurismo puede considerarse uno de los primeros movimientos de vanguardia. Comenzó en 1909, año en que su fundador, el italiano Marinetti, publicó en París el primer manifiesto definiendo el movimiento. Destacan en él los siguientes rasgos: 

-Temas: la velocidad, el riesgo, el peligro, lo moderno, las máquinas, la violencia, los deportes, la guerra, el militarismo, las fábricas, etc. 

REFORMAS LITERARIAS 

- Destrucción absoluta de la sintaxis. 
- Sustitución de los signos de puntuación por signos matemáticos y musicales. 
- Supresión del YO. 
- Primacía de la imaginación sin ataduras de ningún tipo.
- Alteración y juego con la tipografía. 

-ESPÍRITU:

- Odio a la inteligencia a favor de la nutrición. 
- Ruptura con todo lo pasado. 
- Espíritu i conoclasta. Ruptura con las convenciones culturales. 
- Optimismo y vitalidad. 


Cubismo: El cubismo en artes plásticas surgió en torno al año 1907 con pintores como Picasso o Braque. El cubismo literario apareció unos años más tarde y su máximo representante sería Apollinaire. 


Dadaísmo: Tiene su origen en Zurich en 1916, durante la Gran Guerra, cuando un grupo de artistas, entre los que se encontraban Hugo Ball, Hans Arp o Richard Huelsenbeck, y a los que después se uniría el poeta rumano Tristan Tzara, iniciaron una serie de sesiones en un bar rebautizado Cabaret Voltaire, con la intención de lanzar, en palabras de Ball, "los más estridentes panfletos y para rociar adecuadamente con lejía y burla la hiprocresía dominante". 

Expresionismo: Fue un movimiento cultural surgido en Alemania a principios del siglo XX, que tuvo plasmación en una gran número de campos: artes plásticas, literatura, música, cine, teatro, fotografía. etc. Su primera manifestación fue en el terreno de la pintura, coincidiendo en el tiempo con la aparición del fovismo francés, hecho que convirtió a ambos movimientos artísticos en los primeros exponentes de las llamadas vanguardistas históricas. Más que un estilo con características propias comunes fue un movimiento heterogéneo, una actitud y una forma de entender el arte que aglutinó a diversos artistas de tendencias muy diversas y diferente formación y nivel intelectual. 


Surrealismo: És un movimiento artístico y literario surgido en Francia a partir del dadaísmo, en la década de los años 1920, en torno a la personalidad del poeta André Breton. 



Los musico, de Picasso. 





 PARQUE IX (En domingo)
de José Coronel Urtecho
Temblores lindos, como el "si" de las niñas
hijos de los volcanes son los ratones
que abrevian la malicia de las campiñas
sobre el mantel de esperma de los sermones.
Pasan por los anteojos de los abates
como por una plaza las bicicletas
(plaza donde florecen los disparates
de los poetas).
Y pues Doña Venus come caramelos
un ratón la pincha como una espina
por eso en aeroplano sube a los cielos
se fuga en una sentencia latina.
Mueren las ventanas todos los domingos
y las novias nuestras van a las praderas—
La buena semana corre en los fotingos
por las carreteras.
Mas según declaran grandes fabulistas
el ratón del campo no es inteligente,
y las estenógrafas tomarán las vistas
(del pic nic) sin el menor inconveniente.


miércoles, 13 de marzo de 2013

EL NOVECENTISMO Y RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA 

El Novecentismo es un movimiento estético, inicialmente artístico y literario, pero extendido a otros ámbitos de la cultura, que se asocia genéricamente a la vanguardias artísticas y literarias de comienzos del siglo XX. Agrupa a un conjunto de autores situados entre la Generación del 98 y la Generación del 27, por lo que también se identifica con la denominada Generación del 14.

Ramón Gómez de la Serna nació en Madrid el de 3 julio de 1888 i murió en Buenos Aires, el 12 de enero de 1963, fue un prolífico escritor y periodista vanguardista español, generalmente adscrito a la Generación de 1914 o Novecentismo, e inventor del género literario conocido como greguería.
Este año, en el 12 de enero de 2013 se celebró el 50 aniversario de su muerte.

Las greguerías son textos breves semejantes a aforismos, que generalmente constan de una sola frase expresada en una sola línea, y que expresan, de forma aguda y original, pensamientos filosóficos, humorísticos, líricos, o de cualquier otra índole. Se considera una género creado por Ramón Gómez de la Serna.

Ejemplos de greguerías: 
- El bebé se saluda a sí mismo dando la mano a su pie.
- Lo peor del loro es que quiera hablar por teléfono.
- Por los ojos nos vamos de la vida.







miércoles, 6 de marzo de 2013

El teatro social

TEATRO SOCIAL


El teatro social también se puede llamar teatro del oprimido. 

Es una tendencia teatral sistematizada por el dramaturgo, actor, director y pedagogo teatral brasileño Augusto Boal en los años 1960. Actualmente Julián Boal, su hijo, sigue sus teorías desde el Brasil. 

Se trata del teatro de las clases sociales, para desarrollar una lucha contra estructuras opresoras. Las técnicas son las que comprenden unos juegos y dinámicas múltiples que se describen en su libro "Juegos para actores y no actores" para posteriormente analizar las opresiones y relaciones de poder y así poder combatirlas. 

Es una corriente teatral. La historia de de este tipo de teatro está indefectiblemente unida a la de su creador. 

Antonio Buero Vallejo

ANTONIO BUERO VALLEJO


Antonio Buero Vallejo (Guadalajara, 29 de setembre de 1916 - Madrid, 28 d'abril de 2000) fue un dramatrugo español, ganador del Premio Cervantes en 1986.

Su padre, Francisco, era un militar gaditano que enseñaba Cálculo en la Academia de Ingenieros de Guadalajara; su madre, María Cruz, era de Taracena (Guadalajara). Su hermano mayor Francisco nació en 1911 y su hermana pequeña Carmen en 1926. 

Toda su infancia la pasó en La Alcarria, salvo dos años que vivió en Larache (Marruecos), donde había sido destinado su padre. Se aficionó a la lectura en la gran biblioteca paterna y también a la m´sica y a la pintura: desde los cuatro años dibujó incasablemente. Su padre lo llevaba al teatro y a los nueve años ya dirigía representaciones en un teatrillo de juguete. 
Estudió bachillerato en Guadalajara y se despertó su interés por las cuestiones filosóficas, científicas y sociales. En 1932 recibió un premio literario para alumnos de enseñanzas medias y Magisterio por la narración El único hombre, que no se editó hasta 2001. Comenzó a escribir unas Confesiones que luego destruyó. En 1934, la familia se mudó a Madrid, donde infresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, alternando las clases con su asistencia al teatro y la lectura. No militó en ningún partido, pero se sentía afin al marxismo. 

Fue detenido en mayo o junio de 1939 y condenado a muerte con otros compañeros por <<adhesión a la rebelión>>. Tras ocho meses, se le conmutó la pena por otra de treinta años. Pasó por diversas cárceles: en la de Conde de Toreno permaneció año y medio. 

Su primer drama lo escribió sobre la ceguera, En la ardiente oscuridad, en una semana del de agosto. Entre 1947 y 1948 escribió Historia de una escalera. Se presentó al premio Lope de Vega, que ganó con Historia de una escalera, cuyo estreno en octubre de 1949 tuvo tal éxito que lo consagró para siempre entre crítica y público. Ese mismo año ganó también el premio de la Asociación de amigos de los Quintero con la pieza en un acto: Las palabras en la arena. Publicó y estrenó de forma constante en Madrid e Historia de una escalera fue llevada al cine por Ignacio F. Iquino. 


martes, 5 de junio de 2012

HOLA


UNIDOS POR EL BALONCESTO

Era muy alta y delgada. Se movía de una forma diferente al resto de las chicas que estaban a su lado. Su forma de jugar era elegante y fina, lo hacía todo perfecto, o casi todo. Su dominio de bote era impecable y sin pensárselo desde la linea de triple, lanzaba y... ¡dentro!. ¡Qué canaston! La llevaba siguiendo varios partidos, hacia unas semanas que iba siempre a verla, pues me había enamorado de su forma de jugar. Ya sabía quién era su familia, pero normalmente sólo iba la madre  a verla; su padre, muy pocas veces. Le expliqué a mis compañeros que había visto jugar a una chica de unos quince años, y que era increíble. “Tenéis que ir a verla”.

Y así fue. Fuimos todos a verla. Durante el partido, mis compañeros iban diciéndome lo que pensaban de aquella chica. Cuando se terminó el partido, nos fuimos muy rápido, ya que nuestra faena es ir a mirar los partidos y seleccionar jóvenes talentos. Y si pasamos desapercibidos, mejor.
Durante una semana estuvimos decidiendo si valía la pena que aquella chica formara parte del equipo que queríamos construir con las mejores chicas de España. Nos costó mucho tomar la decisión ya que no todos coincidíamos. Sólo uno pensaba de la misma forma que yo. Se llamaba Juan. Éramos muy amigos,  y siempre me apoyaba en mis decisiones. Al final, nos pusimos de acuerdo: conseguí lo que quería, que aquella  chica formara parte de nuestro equipo. Y decidimos ir a decírselo. Esta vez les pedí que me dejaran ir a mí solo. Tan pronto se terminó el partido, fui a hablar con la chica. Era la primera vez que me ponía nervioso para hablar de este tema, y eso me extrañó ya que nunca me había pasado.

Faltaban pocos días para reunir a todas las chicas seleccionadas, pero antes de todo decidí quedar con la chica, para saber más cosas de ella. La llame  y me contestó a la primera, otra vez me puse nervioso al hablar con ella, esta vez si que ya no le deje pasar y me vinieron pensamientos muy extraños en mi cabeza. Fue en esta ocasión cuando le di la noticia que ella seguramente deseaba oír: “ Vas a formar parte del equipo español con las mejores jugadoras de baloncesto del país. “  Como toda respuesta, se puso a llorar de alegría y me abrazó. A pesar de las ganas que tenía yo de abrazarla también, no pude evitar sentirme un poco incómodo ya que esto no me había ocurrido nunca desde que era seleccionador y no sabía hasta que punto podía ser bueno tener una relación tan buena con una de las jugadoras. Conversamos un largo rato sobre cosas del campeonato, de los equipos a los que se enfrentaría el conjunto español y en general sobre baloncesto. Me explicó que hacía baloncesto desde hacía nueve años, es decir, desde que tenía seis. No se lo dije, pero me quedé sorprendido al ver que no había sido seleccionada nunca antes. El rato pasó muy rápidamente y al final me dijo que debía irse a entrenar. Yo también tenia tareas por hacer así que nos despedimos. La observé alejarse con paso firme y decidido, su constitución atlética y a la vez muy femenina me fascinaba. La volvería a ver el próximo sábado en los entrenamientos para preparar el campeonato. Y al pensar esto me enfadé conmigo mismo porque no entendía lo que me estaba ocurriendo con esta muchacha llamada Clara. Sabía que podía enamorarme su forma de jugar, pero no su personalidad y en este momento me estaba dando cuenta de que la muchacha me gustaba. A pesar de la diferencia en edad que nos separaba, diez años, sabía que me estaba enamorando de ella. Por un momento me arrepentí de haberla incluido en el equipo, pero luego me dije que podía hacer un esfuerzo por ocultar mis sentimientos.

Llegó el día del entrenamiento, el sábado 22 de marzo. Me prometí no prestarle más atención a ella que a las demás y, sobre todo, debía intentar ocultar mis sentimientos a mis compañeros,  ya que podía tener problemas si alguno de ellos llegara a saber lo que sentía por ella. Le corregí algunos de sus movimientos como a todas las demás, pero el cruce de miradas que se produjo entre nosotros me hizo ponerme rojo  y a ella también. Cuanto más la veía jugar, más me gustaba. Aun así, me vi obligado a rectificarle todo lo que hacía y a veces de una manera demasiado brusca para ocultar todo aquel sentimiento que estaba creciendo dentro de mí. Pero ella cada vez lo hacía mejor y no tenía sentido corregir nada de lo que hacía. Me arrepentí de haberla tratado mal sólo para disimular lo que pensaba y sentía en realidad. Incluso pensé en hablar con ella otra vez, pero no lo hice por miedo a empeorar más las cosas, ya estaba todo bastante tenso. Estaba seguro de que yo a ella también le gustaba y no podía arriesgarme a poner en peligro el futuro de su carrera profesional como jugadora ni mi reputación como seleccionador de la selección española.  

Pero no lo conseguí. Mis instintos superaron a mi voluntad. Faltaban sólo dos días para el campeonato y no habíamos vuelto a hablar a solas desde el día de la cafetería. Nos cruzamos por el pasillo y nos aguantamos la mirada hasta que no pude más. La cogí por la cintura y empujé con delicadeza su cuerpo contra la pared y la besé. Me sorprendí otra vez y me arrepentí enseguida. Ella salió corriendo, no sé si un poco asustada o solo para que no nos viera nadie. Me odié y, por un instante, quería no volver a verla nunca más. Quedaba lo más importante de los entrenamientos y quedaba el campeonato que se tenía que ganar. Me preocupé muchisimo por cómo podía aquel beso influir en todo lo que iba a suceder durante los próximos días.
Durante el entreno de aquel día no la miré a los ojos por miedo de encontrarme con algo que no me gustara. Pero creí notar que ella sí me buscaba con la mirada y quería mis consejos de entrenador. Lo peor fue que yo no pude hacerlo y no estuve por ella para nada durante aquellas dos horas. No sé si nadie lo notó, pero si lo hicieron, no me dijeron nada.

Por fin llegó el día del campeonato y yo estaba muy nervioso. Clara también lo estaba porque su cara estaba pálida. Le pregunté tímidamente si se encontraba bien y sin mirarme me dijo que si. Esto me inquietó aun más y realmente tuve ganas de que terminara todo y no verla más porque mis sentimientos hacia Clara eran cada vez más intensos. Debía esperar a que terminara el campeonato para decirle que no podíamos estar juntos debido a todo lo que nos rodeaba. Pero en aquel momento lo más importante era ganar el partido.

Clara y las otras once jugadoras lucharon durante todo el partido, pero siempre muy igualado el marcador. Clara no destacó como ella solía hacer y empecé a sentirme muy culpable. Incluso estaba seguro de que perderíamos el campeonato. Y si lo perdíamos era por mi culpa. Quedaban dos minutos para finalizar y perdíamos de cinco. Debíamos anotar rápido sino el partido se nos escapaba de las manos. Pero no, en lugar de anotar nosotros, el conjunto español, anotaron las rusas. Íbamos siete abajo. Pedí tiempo muerto, y cuando se dirigían las cinco hacia la cancha cogí a Clara del brazo y le dije: “Juega como tú sabes y olvídate de todo lo demás”. Me sonrió y funcionó.

Nada más salir, Clara encestó de la línea de triple dos veces seguidas. Sólo necesitábamos un punto para empatar y dos para ganar, así que volví a pedir tiempo muerto y preparé una jugada para que finalizara con canasta de Clara desde dentro de  la botella. Lamentablemente, la bola no cruzó la red, pero el árbrito pitó falta, eran dos tiros libres para Clara. El público estaba en un silencio que daba miedo, y ganar o no el campeonato dependía nada más que de ella. Los nervios y la presión son inexplicables en momentos como este, pero es ahí donde se encuentra la magia del baloncesto. Metió los dos, no le tembló el pulso. Habíamos ganada el partido y yo había ganado también el amor de Clara. No dudé en salir al medio de la pista y abrazarla, ahora ya sin ningún tipo de reparo sobre lo que dijeran o pensaran los demás. Y lo que en un principio parecía un amor prohibido e imposible terminó en una pareja unida por el baloncesto que continuarían su vida juntos alrededor de este maravilloso deporte.